Desclasaos: mi mamá parece comunista y mi papá anarko
Alguien me puede decir qué se busca cuando insertai matices de pobreza en la pobla. Porqué la gente que vive en la pobla le cuesta tanto asumir su condición, porqué siempre el pasaje de al lado es más malo y punga que el de ellos. Fácil, el germen del arribismo ya se diseminó: divide y vencerás dio resultado, refugiate en tu casa y en tus cositas para sentirte más cercano al oriente, a esa pomá de que la vida es mejor y más feliz.
Y no es un rollo ideológico, porque eso se lo dejamos a los intelectuales de izquierda que igual se atacan con la pobreza y hacen sus análisis desde la comodidad. O a los intelectuales de derecha que hacen su poco de turismo social y ya creen que conocen la volá del pobre. Lo que yo digo es algo del diario vivir, estoy acá, despachando y viendo desde la ampliación los techos de mi pobla. Para muestra un cogollito. Mi madre está en un grupo fosis y se reúnen en nuestra casa 6 mujeres, todas ellas de pobla igual que nosotros. Pero al escucharlas, siempre tratan de señalar como al otro, al de la otra cuadra, al de la casa de más allá como más pobres.
Mi madre las mira y les rebate.
Todas somos pobres sino no estaríamos postulando al fosis! Le escucho reclamar
Se produce un silencio. Pero no hay caso. A veces pienso que a lo mejor es un asunto que pasa por sentirse más adentro, más en la onda de este sistema y señalando al otro como más pobre, nos sentimos un poco adentro. O la sentimos más adentro, dependiendo de cómo se vea.
No voy a negar que mi casa es más parecida a casa de trafica que a una serviu, pero se debe a que mis padres siempre prefirieron amononar su cuchitril antes de pensar en el auto o el equipo a toa raja o hacer zumbar una tarjeta. Además aprendimos a vivir en la costura. Como una especie de economía de guerra, que al final es lo más simple: vivir con lo que se tiene.
Pero esto fue algo que nació de mis padres, aunque pudieron haber tomado el cami no del endudamiento y la figuración gueona. A veces cuando los escucho hablar es como si estuviera en medio de un anarkista y una comunista. No es que tengan formación política, pero sus análisis son tana certados que parece que el sentido común los bendijo.
Por un lado mi padre tiene una fijación con la autoridad y al mismo tiempo es obsesivo con la idea de ser útil. Incluso estuvo apunto de abandonar la pega porque consideraba que trabajaba poco. Pero es ácrata: le rebate de igual a igual a los jefes porque no tiene nada que perder: ni una calilla que pagar a fin de mes, ni el miedo a la autoridad que a otros trabajadores le produce el jefe. Incluso denunció a su jefe por estar sacando fotos a escolares con le celular. El jefe le ofreció combos y mi padre se los aceptó, no sin antes mostrarle el tonto palo que lo esperaba.
A mi madre el tema de la pobreza la ronda y lo cuestiona siempre. Como trabaja en la panadería, sufre con la abuelita que no tiene pa comer y toma té con pan todo el día, se violenta con los niños que hasta tarde se quedan jugando en las tragamonedas, como si es sus casas no los quisieran tener.
A que va todo esto. Es que nuestro problema como familia, es que somos desclasaos pero al revés. Nos consideramos pobres (sin prefijos ni sufijos) siendo que tenemos todas las putas tarjetas y una buena jato pa jurarnos que vivimos una situación mejor.
Pero no, sabemos lo que somos y espero que nunca nos comamos esta volaita.
El problema es que va a pasar conmigo, seré capaz de seguir esta ruta o al más mínimo descuido, levanto la carpa de este circo y me cuelo al sistema y olvido de todo lo que me suene a pobreza.
Ojala que no, por acá hay un mundo y yo quiero conocerlo más.
Tengo que idear un plan.
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